Prof. Dr. Enrique Solano Reina
Catedrático de Ortodoncia en la Universidad de Sevilla y director del máster de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial de Instituto IDEOD es uno de los grandes de la ortodoncia en nuestro país, pero también un referente mundial. A través de su conocimiento y experiencia analizamos las tendencias que vive esta disciplina: el boom de los alineadores, la importancia de la digitalización, la cada vez mayor demanda estética por parte de los pacientes y los requisitos a la hora de elegir una formación de calidad.

La revista Maxillaris ha querido contar con la opinión del Prof. Enrique Solano como reconocido experto nacional e internacional de la Ortodoncia en la publicación de este mes de junio dedicada a esta especialidad con motivo de la celebración del congreso anual de la SEDO.

A continuación puedes acceder la entrevista publicada en la revista Maxillaris. Para visualizar el artículo en pantalla completa haz clic en el icono del cuadrado que aparece en la imagen.

FUENTE ORIGINAL DE LA PUBLICACIÓN

REVISTA MAXILLARIS – Junio 2022 Número 269

El Dr. Solano tutorizando a una alumna durante el máster de IDEOD.

Con el auge de los alineadores y la ortodoncia en adultos, ¿cómo definiría el momento actual de la ortodoncia a nivel de ejercicio clínico en nuestro país?

Todos hemos sido testigos del crecimiento de los tratamientos con alineadores y su cada vez mayor uso en los tratamientos ortodóncicos de las maloclusiones, por tres razones siempre esgrimidas por las mismas casas comerciales, como que estos aparatos son removibles, confortables y estéticos, cuestiones que puede apreciar desde el primer momento el paciente.

Pero hay otras dos razones que el clínico ha puesto en valor, como son la eficiencia y la efectividad de estos tratamientos y que el paciente solo percibe cuando se ha tratado o se lo muestran los que ya han sido tratados. Y esto es una realidad y nuestro presente, en el que participa activamente la tecnología digital, donde la pregunta que surge es: ¿Qué nos va a deparar esta tecnología? ¿Terminará imponiéndose hasta casi extinguir la que actualmente conocemos? Por otra parte, no olvidemos que hace falta una formación y una cualificación en la materia; desde mi punto de vista, es el especialista en ortodoncia el que está preparado para diagnosticar, prescribir y tratar a los pacientes con los alineadores.

Esta es la situación actual de la ortodoncia en España, un país que siempre ha tenido muy buena ortodoncia, tanto la realizada de forma tradicional como la de los últimos años en los que ha crecido muchísimo la realizada con los alineadores, donde el “boca a boca” funciona extraordinariamente bien. ¿Y qué han hecho las marcas comerciales? Han querido emular el éxito de las precursoras entrando con mayor o menor eficacia, potencia o inversión dentro del mundo de los alineadores invisibles, sin llegar a sustituir a la ortodoncia funcional o convencional.

De hecho, no olvidemos que hay muchos profesionales que prefieren un bracket fijo porque no se fían del grado de colaboración que va a mantener el paciente, como es el caso de los niños. Aunque comentaba que en España el nivel es bueno, hay que estar preparado para estos cambios que se están sucediendo.

Con ello quiero decir que no porque la casa comercial me facilite información a través de las herramientas de diagnóstico, el profesional debe dejar esta cuestión en sus manos; al contrario, el ortodoncista debe estar preparado, y ahí es donde se está cometiendo un gran error por parte de las casas comerciales al poner los tratamientos de alineadores en manos no especializadas. Se requiere una alta formación que proviene de la especialización en ortodoncia, que exige un grado de conocimiento elevado para el manejo de los alineadores, al mismo nivel que el que corresponde con la ortodoncia convencional.

 

Cada vez más empresas lanzan sus gamas de alineadores, ¿en qué cambia el día a día de la clínica y el abordaje de los tratamientos con la incorporación de los alineadores?

Ha cambiado bastante, antes la preocupación era el sillón, la práctica directa con el paciente y tener que integrar la mecánica dentro del tratamiento in situ, y hoy en día todo esto viene preprogramado; es decir, el trabajo que no haya sido contemplado en la planificación del tratamiento no se va a manifestar en el sillón. Por lo tanto, se requiere un tiempo de trabajo previo, con software, trabajando de forma telemática, haciendo un magnífico diagnóstico, una detallada planificación e incluso corrigiendo posteriormente cuando llegan las primeras previsualizaciones. Sin esa planificación no sería posible trabajar hoy, y no se hace en un sillón, sino en un despacho, con la analítica correspondiente, los registros y los datos que necesites para el diagnóstico y la planificación. Todos hemos visto un aumento del número de horas que invertimos telemáticamente. 

“No porque la casa comercial me facilite información a través de las herramientas de diagnóstico, el profesional debe dejar esta cuestión en sus manos; al contrario, el ortodoncista debe estar preparado, y ahí es donde se está cometiendo un grave error”

Menos tiempo de sillón, pero mucho más de planificación previa.

Totalmente, incluso con esta manera de trabajar podemos reducir el tiempo del paciente en la clínica y así ver más pacientes. La ayuda del personal auxiliar también puede ser más eficiente, porque puede estar en varios sillones interactuando con el ortodoncista. Todo esto es fruto de un extraordinario desarrollo y aplicación de la tecnología digital en el campo de la ortodoncia, mediante la combinación de tecnologías, servicios y flujos digitales de trabajo que se interconectan para ofrecer soluciones globales en los tratamientos desde un enfoque interdisciplinar. Pero esto ha permitido un hito más: incrementar la efectividad y predictibilidad de los tratamientos en los casos más complejos, gracias a la aplicación de sofisticados algoritmos con bancos muy extensos de casos tratados con éxito por profesionales de referencia. A toda esta tecnología digital se le unen procedimientos clínicos y tecnológicos que han hecho que lo que antes separaba la ortodoncia convencional de los tratamientos con alineadores ahora se vea con la misma capacidad de alcance y efectividad, aun en casos complejos.

Entrega de la acreditación como Máster NEBEOP a la Universidad Sevilla en Oslo durante el congreso de la EOS 2016.

¿Podrán convivir en un futuro próximo los alineadores con otras soluciones como los brackets convencionales?

Es una pregunta que yo también me hago. En términos generales, todo lo que sea no esquelético es absolutamente viable con alineadores y la parte compensatoria ayudada por el anclaje óseo también se puede abordar, el grado de dificultad de las maloclusiones se ha ido superando con este tipo de aparatología. Quizá su punto débil, como ocurre en el desarrollo inicial de cualquier ciencia, y en este sentido todavía es muy joven, es la carencia de estudios científicos que muestren una alta evidencia científica de sus efectos, desde los buenos a los adversos como reabsorción radicular, comportamiento de las encías o estabilidad de los movimientos, a los que se les trata de dar evidencia desde el punto de vista clínico, pero que requieren un estudio mucho más científico con muestras aleatorizadas y metodológicamente bien diseñadas. Ambas tecnologías van a convivir un largo periodo de tiempo y no creo que desaparezca la ortodoncia convencional con brackets, por varias razones: por necesidades biomecánicas que hoy por hoy no pueden cumplir los alineadores, la necesaria utilización con aparatología auxiliar y anclaje óseo, por casos de apnea del sueño y disfunción temporomandibular, y porque hay pacientes que demandan una aparatología fija y no removible. No obstante, quiero hacer una puntualización y es que el tratamiento interdisciplinar funciona de forma extraordinaria a través de este tipo de aparatología, porque permite la predeterminación y visualización del tratamiento y, por lo tanto, puedes planificar no solo el tratamiento de ortodoncia, sino la secuencia de actuación del resto de los compañeros del equipo multidisciplinar, lo que añade un valor a todo lo dicho.

La ortodoncia vela por la función y la salud, pero también por la estética. ¿Hasta qué punto la demanda estética está motivando tratamientos en niños y adolescentes?

Aunque el motivo principal de la ortodoncia es rehabilitar la función devolviendo la salud a la boca, no podemos negar que nuestros pacientes acuden muchas veces por demanda estética, bien porque no son conscientes de sus problemas funcionales y de salud, o porque siéndolo tambien son conocedores de que con estos tratamientos se mejora la estética dentaria y facial. Y esto se da tanto en adultos como en niños, aunque en los niños el beneficio de la ortodoncia es mayor, ya que cuando se realiza ortopedia de los maxilares en un paciente en crecimiento el cambio estético facial puede ser muy importante y permanente. En una sociedad del bienestar y lo que hoy representan las relaciones y las aspiraciones sociales, la estética ha adquirido un papel relevante y no solo desde la ortodoncia, sino desde de Odontología y la Cirugía en general. Como profesionales lo gestionamos, informando al paciente de sus necesidades y de los logros y limitaciones que tiene cada tipo de tratamiento y, en la mayoría de las ocasiones, aconsejándole lo mejor en cada caso, evitando los sobretratamientos. Afortunadamente, los tratamientos interdisciplinares permiten que además de devolver una funcionalidad y salud adecuadas al paciente, también se puedan cumplir las expectativas estéticas aun en los casos más complejos.

“La digitalización requiere más personal especializado y muy formado. Por lo tanto, esos costes también hay que asumirlos y van a formar parte de nuestros aprendizajes hacia el exterior, nuestra imagen y nuestra excelencia y competitividad”

¿Para hacer una ortodoncia competitiva necesariamente hay que recurrir a enfoques de Odontología Digital?

Absolutamente, hoy en día en nuestra consulta estamos 100 % digitalizados.

Nosotros en Coinsol (Sevilla) tenemos el flujo digital completo, incluidos los procedimientos de laboratorio. Llevamos trabajando en ello desde el año 2013, pero no ha sido hasta hace unos años cuando ha sido posible completarlo para la mayoría de las especialidades en lo que llamamos “Flujo Digital Integral”. Tanto es así que en nuestro apartado de enseñanza a través de Instituto IDEO le hemos añadido una nueva letra a nuestro anagrama, pasando a ser IDEOD (Instituto Desarrollo Odontológico Digital). Asimismo, otra de nuestras empresas, Dental Data, ha incorporado la visión empresarial de la gestión y dirección de clínicas a través del dato, permitiendo hacer un análisis pormenorizado de nuestra labor, que nos permita tomar decisiones en tiempo y en forma. En mi caso concreto como profesional, trabajo dentro de un equipo interdisciplinar y he tenido que renovarme y adaptarme a estas necesidades que impone el flujo digital, porque es la única forma de ser verdaderamente competitivo y de que las diferentes disciplinas lo vean como un todo, permitiendo unos resultados mejores y más previsibles. Hay que aprender y si no das ese paso hacia la digitalización no vas a ser competitivo en ortodoncia, porque en nuestro entorno ya está implantada la odontología digital. También hay que saber que, al contrario de lo que se piensa, la digitalización requiere más personal especializado y muy bien formado. Por lo tanto, esos costes también hay que asumirlos y van a formar parte de nuestro aprendizaje hacia el exterior, nuestra imagen y nuestra excelencia y competitividad. Actualmente, la mayoría de los ortodoncistas ya han incorporado en menor o mayor medida flujos digitales en su consulta, empezando por la informatización y ausencia de papel, hasta registros por escaneo e impresión, diagnóstico y planificación de tratamiento en 3D. 

Usted hablará en el Congreso SEDO sobre el tratamiento temprano. ¿Qué ideas de las que transmitirá nos puede adelantar?

Estoy muy agradecido por poder participar en el congreso de SEDO que se celebra este mes. SEDO es una sociedad con la que estoy muy vinculado, y con lo que es el espíritu de lo que es la ortodoncia y lo que se persigue: el reconocimiento de la especialidad de Ortodoncia en España. En esta ocasión, el Dr. Javier Girón de Velasco, presidente del congreso SEDO 2022, ha apostado por una serie de temas que son muy actuales, como es el tratamiento temprano, el tratamiento interceptivo, que es fundamental en la ortodoncia, aunque no sé por qué razón se considera como la asignatura menor; recuerdo la frase del Dr. McNamara que decía “para hacer mejor ortodoncia, hay que hacer ortodoncia temprana”. Es un motivo de alegría y celebración poder volver a ver a los compañeros después de estos dos años de pandemia donde todo ha sido telemático. Por eso quiero agradecer a la SEDO y al presidente de esta reunión, el Dr. Girón de Velasco, que me haya invitado a participar junto a mi hija, la Dra. Beatriz Solano, que representa a una nueva generación de ortodoncistas. Nuestra charla en SEDO Madrid se titula “Ampliando fronteras en el tratamiento temprano” y no es porque haya nada nuevo, sino más bien porque queremos confrontar algunas terapias que son más habituales con otras más actuales basadas en el anclaje óseo, para mostrar nuestra experiencia en el tratamiento ortodóntico infantil, no solo en el movimiento dentario, sino fundamentalmente en el ortopédico. Basándonos en una actualización del diagnóstico sobre los procesos alveolares y el plano de oclusión, que nos ha permitido sobrepasar algunas fronteras o limitaciones anteriores, mostraremos no solo el tratamiento interceptivo en dentición mixta de primera o segunda fase, sino con un seguimiento hasta el resultado final en dentición permanente.

 

El Dr. Solano en la clínica IDEOD.

La ortodoncia siempre ha convivido con otras disciplinas. Ahora que se habla tanto de tratamiento interdisciplinar, ¿en qué ha cambiado la forma de trabajar del ortodoncista cuando se relaciona con otros profesionales? ¿Hay una integración mayor que en el pasado?

Como señalaba anteriormente, mi enfoque es esencialmente multidisciplinar, y no solo en el niño sino fundamentalmente en el adulto, donde se impone el trabajo interdisciplinar.

El ortodoncista tiene su papel, pero ha de coordinarse con el resto de los profesionales que han de intervenir. De ahí que lo primero que necesitamos en una consulta es la realización de sesiones clínicas; en mi consulta actúo como coordinador y están establecidos una serie de protocolos de actuación, como el llevar todos los registros necesarios para la interpretación del caso, preferentemente en formato digital y en 3D, con la posibilidad de realizar una previsualización mediante un set up virtual. De ahí saldrá un plan de tratamiento con diferentes opciones posibles, según el parecer del equipo interdisciplinar que, en nuestro caso, está formado por un ortodoncista, un periodoncista y un restaurador.

La ventaja de este formato digital es que puedes variar las opciones de tratamiento de forma sencilla y rápida, ya que el trabajo está realizado y el software nos lo permite cambiar con facilidad y exponérselo al paciente de una forma visual. Una vez aceptado, al equipo le servirá de guía para su realización y marcar los tiempos y jerarquías de los tratamientos.

Del mismo modo, al tener en formato digital todos los registros, esto nos permite compartirlo con los compañeros y que la sesión clínica se pueda celebrar telemáticamente.

¿El resto de profesionales de otras disciplinas deberían tener conocimientos de las posibilidades que les ofrece la ortodoncia?

Los que trabajen en una clínica interdisciplinar indudablemente, ya que cada vez sus conocimientos son más amplios. Particularmente, me ha sucedido lo mismo, he aprendido de otras áreas como la periodoncia o la prostodoncia; en mi caso me han llegado de forma directa a través de mi hija, la Dra. Patricia Solano, que es periodoncista. Por eso considero que las sociedades científicas deberían tener cada vez más reuniones interdisciplinares e invitar a los expertos en cada una de las materias, porque la interrelación de las sociedades para un mundo interdisciplinar y global es necesaria, y la parte digital nos permite esa previsualización de todos los tratamientos e interacción de los diferentes profesionales.

“Nuestra charla en SEDO Madrid se titula “Ampliando fronteras en el tratamiento temprano”, queremos confrontar alguna terapias que son más habitules con otras más actuales basadas en el anclaje óseo”

Como docente, catedrático en la Universidad de Sevilla y director del Máster de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial en Instituto IDEOD, ¿qué consejo daría a los jóvenes recién graduados que están interesados en la ortodoncia, pero no saben dónde formarse? ¿Qué criterios son básicos para elegir un buen posgrado en nuestro país?

Esta es una pregunta que me hacen habitualmente. La verdad es que en España hay muy buena ortodoncia, desarrollada por parte de los que se han formado en centros donde los que imparten la docencia ya son profesionales con dedicación exclusiva en ortodoncia y provienen de másteres en ortodoncia acreditados según los requisitos de la especialidad en Europa, es decir, de formaciones a tres años con dedicación exclusiva.

El graduado debe tener en cuenta que no todo vale. Hay que formarse en centros que tengan buenas referencias, con profesionales que vengan de la docencia y a la vez sean especialistas en ortodoncia, con un cuadro acreditado de profesorado.

Lo que vale es la formación, la profesionalización y recibir una enseñanza que pueda trasladar a la clínica con una labor reconocida y eficiente. Pero el problema fundamental es que en España no existen las especialidades, siendo el único país de la Unión Europea donde no las hay.

Esta falta de regulación ha conducido a un desaforado incremento de la práctica de la ortodoncia por odontólogos no cualificados y una disminución de nuestra calidad asistencial, con un importante incremento del número de retratamientos.

Si a eso le unimos la incursión de la industria a través de los alineadores y su divulgación en el ámbito de la odontología general, no me extraña que el recién graduado esté bastante confuso respecto a cómo realizar una formación especializada en el área de ortodoncia.

“El graduado debe tener en cuenta que no todo vale. Hay que formarse en centros que tengan buenas referencias, con profesionales que vengan de la docencia y a la vez sean especialistas en ortodoncia, con un cuadro acreditado de profesorado”

Lamentablemente, lo que prima es la “titulitis”, basada en anuncios de títulos propios universitarios en los que se dice que se es un máster europeo simplemente porque se utiliza la acreditación con créditos ECTS, dando lugar al equívoco de que estarías acreditado en Europa.

La Universidad no puede titular las especialidades, sino que será el Ministerio, tras la aprobación del Real Decreto de Especialidades, el que imponga la normativa de dicha acreditación y que en ningún momento puede conculcar los derechos de los que ya siendo odontólogos la quieran ejercer como especialidad, para lo que muy probablemente tendrán que superar algunas pruebas de conocimiento especializado, entre las que probablemente esté la presentación de casos clínicos realizados por el concursante, y esta norma también regirá para todos los alumnos de los máster universitarios ya existentes.

Nosotros desde IDEOD tratamos de responder a estas demandas de conocimientos actuales. Lo que hoy recomendaría es que, si busca una formación en ortodoncia, se haga con el objetivo de alcanzar unos conocimientos, teóricos, prácticos y clínicos con suficiente capacitación profesional, en un periodo no inferior a tres años y con un profesorado altamente cualificado.

Dr. Solano en Coinsol, Sevilla

“Lamentablemente, lo que prima es la “titulitis”, basada en anuncios de títulos propios universitarios en los que se dice que se es un máster europeo simplemente porque se utiliza la acreditación con créditos ECTS, dando lugar al equívoco de que estarías acreditado en Europa”